sábado, 25 de octubre de 2014

Argentino – Lanús N.O.

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miércoles, 15 de octubre de 2014

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La 2001


miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Y si los guaraníes inventaron el fútbol?

La Secretaría de Cultura de Paraguay desmiente a los ingleses. Un documental muestra que jugaban a la pelota con el pie.

Por Julieta Roffo

A jugar. Los guaraníes jugaban a la pelota con el pie. /AFP

A jugar. Los guaraníes jugaban a la pelota con el pie. /AFP

El mundo, tal vez, ha vivido equivocado. Ha creído –cree firmemente– que el fútbol se inventó el día de 1863 que en Inglaterra se estableció un reglamento para ese deporte que miramos por televisión todos los domingos y que jugamos cada vez que es posible. Que amamos siempre y que odiamos cuando el árbitro nos niega un penal evidente. De hecho, para que el fútbol se llame así, “fútbol”, hay que concederle a los británicos el milagro de la creación: “football” es la suma de “pie” y “pelota” en inglés.

Pero verás que todo es mentira dice el tango, hay quienes dicen que el fútbol empezó mucho antes y en Paraguay: los guaraníes –pueblo originario que también habitó parte del territorio de lo que hoy es Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay– ya jugaban a la pelota con el pie. Los jesuitas, enviados del “Occidente civilizado” para evangelizar a quienes ya vivían en América cuando llegaron a principios del siglo XVII, se ocuparon de documentarlo.

“Los guaraníes inventaron el fútbol”, se la juega la Secretaría de Cultura paraguaya: así se llama el corto audiovisual que lanzó el organismo para contar su verdad. Este partido, en realidad, empezó en 2010 cuando L’Osservatore Romano –el diario oficial del Vaticano– publicó un reporte hecho por los jesuitas de aquella época en el que se describía su juego: sobre una bolita de arena húmeda se iban encimando capas de la pulpa del árbol Mangaisí, parecido al caucho. Y para darle diámetro, con una bombilla de bambú -son guaraníes, saben de bombillas- soplaban y la pelota se inflaba.

No había arcos por aquellos años antes-de-los-ingleses: los guaraníes salían de misa los domingos, con el pantalón negro y la camisa blanca que había que vestir en las misiones jesuíticas, y entonces se pasaban la pelota con el pie, trataban de controlarla, cada tanto algún puntinazo. Había dos objetivos: que la pelota –que rebotaba bastante– no se cayera, pero sobre todo, como en la vida misma, cansar al rival.

Ganaba el que no se agotaba, y dicen crónicas de años como 1751 y 1777, los enfrentamientos podían durar hasta la caída del sol. Había público y, según algunas descripciones, hasta corrían apuestas.

En las “cartas anuas” –los informes que los jesuitas mandaban desde Sudamérica a Roma cada año– hablaban de la habilidad de los guaraníes para jugar a la pelota: “ mangai ” le llamaban a ese entretenimiento, según el primer diccionario de la lengua guaraní, publicado en 1639. El nombre se había caído del árbol parecido al caucho.

“Creemos que los ingleses pudieron haber sacado la idea para crear el fútbol después de ver a los guaraníes que fueron llevados a España por los jesuitas, y que pudieron haber demostrado el juego ante la realeza, con la presencia de algún inglés que estaba de visita”: todo ese entusiasmo reivindicador es de Máximo Génez, concejal de la comunidad guaraní San Ignacio Guazú, de Paraguay. A muchos allí, cuenta Máximo, les gustaría que su ciudad sea reconocida como “la cuna del fútbol”.

Los guaraníes no fueron los únicos latinoamericanos en jugar con una pelota: en lo que hoy es México, Guatemala y El Salvador, había que embocarla en un aro y se le pegaba con las rodillas, los codos y la cadera. En esas enormes canchas que todavía quedan en Chichen Itzá, por ejemplo, se jugaba a veces no sólo hasta el cansancio sino hasta el sacrificio de varias vidas.

En 1771, el jesuita José Cardiel publicó el libro Las Misiones del Paraguay: allí habló del juego “ manga ñembosarái ”, algo así como el nombre científico del “ mangai ”. Algo así como decirle “ orsai ” al off-side . Vayan sacando los pasajes a Rusia: en 2018 hay Mundial de Mangai.

La 2001


jueves, 7 de agosto de 2014

“Al que gana lo ven macho y valiente, como un héroe”

 

“Al que gana lo ven macho y valiente, como un héroe”

“Al que gana lo ven macho y valiente, como un héroe”

“Alejandro no te pongas triste por salir segundo, ojalá salgas siempre subcampeón y puedas estar en el palco de los torneos y recibir premios, alegrate, disfruta que pronto saldrás primero, es sólo una cuestión de tiempo.” Estas fueron las palabras de mi padre cuando, siendo adolescente, perdí varias finales en campeonatos nacionales de tenis, luego fui campeón juvenil nacional en 1981 y representé a la Argentina en torneos sudamericanos y mundiales. Ser segundo en algo no debiera ser dramático, pero por lo visto lo es. ¿Me pregunto entonces qué se siente saliendo, tercero, cuarto, quinto u octavo?

Hace décadas comenzó este modismo de enaltecer al campeón y el olvido de quién o quiénes salían segundos, como si realmente fueran parias. Se ha vuelto una mala costumbre calificar al subcampeón como “pecho frío” o “cobarde”. No ser campeón en la actualidad es tomado en forma trágica y justifica todo tipo de escarnio. Los auspiciantes, dirigentes, casi en su totalidad, se han vuelto triunfalistas y parece ser que el único motivo de alegría es salir primero. Salir segundo se asimila a ser un perdedor. Se ha llegado a decir: “Yo prefiero salir octavo y no segundo, esto es lo peor”. Y lo lamentable es que muchos piensan así, lo que denota el grave deterioro que han sufrido nuestras mentes y las de los deportistas, ya que solo es un “Macho” el número 1. De este modo, se ha pretendido transformar en un “súper héroe” al campeón y no lo es.

No se debe exacerbar a estos extremos el triunfo, tampoco la derrota. El mundo seguirá igual para los mortales, salvo para los protagonistas de esta final deportiva que seguro tendrán jugosos contratos, como ya está pasando. No obstante, todo esto no eliminará la corrupción, la inseguridad, el desempleó, la inflación, la pobreza y el narcotráfico y la deshonestidad de los funcionarios que se enriquecen con dinero que no les corresponde. El deporte es importantísimo y un complemento que ayuda a vivir mejor, por eso no debemos aceptar que quien triunfa en él es un ganador, un macho, un corajudo, un valiente. En una palabra, un héroe. Pero sólo es un gran deportista y el mejor en la profesión que eligió para transitar su vida.

Alejandro Olmedo Zumarán
alejandroolmedozumaran@fibertel.com.ar

viernes, 11 de julio de 2014

Argentina - Alemania

y
Antes del partido, las opiniones de Marcelo y nuestros pibes del Futbol Infantil

lunes, 30 de junio de 2014

lunes, 23 de junio de 2014

lunes, 9 de junio de 2014

lunes, 2 de junio de 2014

domingo, 1 de junio de 2014